Con el apoyo de la Cruz Roja Australiana y MigraLab, se presentaron los resultados preliminares del proyecto “Migrantes Desaparecidos” en el norte de Chile, destacando la importancia de abrir espacios de escucha, memoria y humanidad en medio del dolor de la incertidumbre.
Los pasados 18 y 19 de marzo, el equipo de Restablecimiento de Contacto entre Familiares (RCF) de la Cruz Roja Chilena llevó a cabo una significativa jornada de presentación de los resultados preliminares del Proyecto Migrantes Desaparecidos, un esfuerzo colaborativo que busca visibilizar y abordar una de las caras más dolorosas del fenómeno migratorio: la desaparición de seres queridos en tránsito.
Este encuentro, realizado en la Zona Norte del país, no solo fue un espacio para compartir hallazgos, sino también una instancia profundamente humana de diálogo, reflexión y retroalimentación colectiva. Participaron activamente mujeres, jóvenes y adolescentes migrantes, junto a actores clave vinculados a temáticas migratorias, generando un ambiente de escucha genuina y colaboración.
El proyecto, impulsado globalmente por la Cruz Roja Australiana y el laboratorio social MigraLab, abarcó investigaciones en 20 países durante 2024. En Chile, su implementación fue posible gracias al compromiso y trabajo en terreno de las filiales de Melipilla e Iquique, cuyas contribuciones fueron fundamentales para el levantamiento de información desde una perspectiva comunitaria y centrada en las personas.
A través de esta iniciativa, la Cruz Roja Chilena reafirma su compromiso con la reparación de vínculos rotos por la migración forzada, el fortalecimiento de las relaciones con las comunidades a las que sirve y la construcción de puentes solidarios que permitan aliviar el dolor de quienes viven con la incertidumbre de no saber dónde están sus seres queridos.
La participación de cada voz en este proceso, el acompañamiento sensible y el respeto por las historias compartidas son testimonio de una labor humanitaria que va más allá de la ayuda material. En este sentido, el apoyo técnico y estratégico de la Cruz Roja Australiana y MigraLab fue y sigue siendo un pilar invaluable para avanzar con empatía y compromiso ético.





