Tras los incendios forestales que afectaron a Ñuble y Biobío, la Cruz Roja Chilena continúa ampliando su operación humanitaria en apoyo a las comunidades impactadas, mientras refuerza medidas preventivas en territorios con riesgo de nuevos focos.
Los incendios, agravados por altas temperaturas, baja humedad y el “viento puelche”, avanzaron rápidamente hacia zonas pobladas, afectando más de 34.000 hectáreas. Durante los primeros días fueron evacuadas cerca de 50.000 personas, con 21 fallecidos, más de 300 heridos y más de 3.200 viviendas dañadas.
La operación humanitaria cuenta con apoyo del International Federation of Red Cross and Red Crescent Societies (IFRC) a través del fondo DREF, que destinó 499.709 francos suizos para asistir a 3.630 personas. La ayuda incluye asistencia en efectivo, kits de higiene, apoyo en agua y saneamiento, primeros auxilios, apoyo psicosocial y restablecimiento de contactos familiares.
“La respuesta a los incendios requiere rapidez e integralidad, porque afectan tanto la salud física como la mental y el bienestar socioeconómico”, señaló Florent Del Pinto, jefe de delegación de IFRC para el Cono Sur. “El fondo de emergencia permite movilizar recursos locales de forma oportuna y prepararnos ante futuros eventos extremos.”



Actuar antes de nuevos incendios
En paralelo, en la región de La Araucanía se activó el protocolo de Acción Temprana, preposicionando 200 kits de evacuación y 400 de herramientas en Angol. Estas acciones se coordinan con autoridades locales, líderes comunitarios y con la Corporación Nacional Forestal (CONAF), que apoya procesos de capacitación preventiva como la construcción de cortafuegos.
“La acción temprana salva vidas”, afirmó Rafael Méndez Mella, presidente de Cruz Roja Chilena. “Nuestro voluntariado está preparado para asistir y fortalecer las capacidades locales, poniendo en el centro la voz de las comunidades.”
La temporada de incendios en Chile se extiende entre noviembre y abril. Durante este periodo, Cruz Roja Chilena y la IFRC continuarán trabajando para reducir riesgos, fortalecer la preparación comunitaria y acompañar a las familias afectadas.


















