Cruz Roja informa

Gloria Arenas, una de las primeras pacientes de la clínica de cuidados básicos de salud

Por Ignacio Martín, en Hualañe - Región del Maule

  • Publicado el 23 de Marzo de 2010

Gloria es una de las casi 10 mil personas que habitan en la comuna de Hualañe, ubicada en la zona central de Chile, provincia de Curicó en la región del Maule. Hualañe se encuentra a nos 80 kilómetros de Talca y es una de las áreas afectadas por el terremoto del pasado 27 de febrero.

“Perdí mi casa… hartas casas se destruyeron, incluso la mía. Tenía más de cien años, por eso se cayó”, cuenta Gloria, recostada en una de las salas de recuperación de la unidad, mientras se le suministra suero. Madre de ocho hijos, se encontraba con los tres más jóvenes en el momento del terremoto, a quienes pudo movilizar rápidamente. “Las otras niñas habían ido a Santiago con el padre… menos mal, sino se mueren en la casa”.

La parte que se mantiene en pie en la casa de Gloria no se encuentra en condiciones para el regreso de su familia. “Hay que demoler… menos mal que yo tenía una casita, una mediagua que me habían dado hace como cuatro o cinco años… ahí estamos todos, estamos apretados pero nos acomodamos ahí”.

Gloria también está preocupada por el invierno que se avecina. En esta zona es muy intenso. “Ahora estamos esperando… a ver si llega algún techo o qué hacemos con la casa… ojalá que a todos nos llegue algo”.

Las preocupaciones de Gloria por el futuro de su familia comenzaron a manifestarse físicamente, llegó a las instalaciones de la clínica descompensada y por consejo de una amiga que le avisó sobre la existencia de la unidad. “Hoy día me sentí mal… estaba mareada. Yo soy diabética, entonces me sentí supera-mal y me caí, no pensé que iba a ser tanto”.

La Federación Internacional de la Cruz Roja ha instalado en Hualañé la primera unidad básica en salud, gracias a la colaboración de la Cruz Roja Española. La unidad cuenta con 14 expertos que trabajan directamente con especialistas en salud y voluntarios de la Cruz Roja Chilena. Hasta hoy la unidad de cuidados básicos en salud ha realizado alrededor de 500 atenciones.

En la Unidad de Respuesta a Emergencias (ERU, por sus siglas en inglés), fue recibida por uno de los voluntarios de Cruz Roja Chilena, quien la derivó inmediatamente con una de las médicas del equipo. Tras el diagnóstico, ya recostada en recuperación y con el suministros del suero correspondiente, Valeria Cerda, voluntaria de la filial de de Curicó se quedó a su lado brindándole apoyo psicosocial, necesario en su situación.

Pronta a recibir el alta médica para reunirse con su familia nuevamente, Gloria comenta sorprendida: “Aquí está todo muy bueno… jamás pensé que fuera así, las instalaciones, la gente, son todos muy amorosos, las chicas se portaron muy bien, son muy simpáticas, muy amorosas. Quiero agradecerles a todos, agradecerles mucho”.

Gloria también recuerda el inmediato accionar de la Cruz Roja Chilena, después del sismo: “ahora estamos mejor porque fuimos recibiendo ayuda, alimento el principio… uno no podía salir a comprar nada y los chicos estuvieron repartiendo otras mercancías necesarias después”, explica Gloria, refiriéndose a los voluntarios de la Cruz Roja.

La Federación Internacional ha incrementado el llamamiento de emergencia para Chile por 13 millones de francos suizos, con estos fondos se apoyan los esfuerzos de Cruz Roja Chilena en la atención a los afectados y su pronta recuperación.


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